Vaca Gorda existe

miércoles, junio 16, 2010

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Se los dije. Esta Clásica Final de la NBA no solo se definirá en siete partidos, sino además, espero que quede claro, que lo que se ganó, se realizó como lo pronosticamos sería, tras lo que fue el gran arranque, hace una semana en la duela de la furia ‘oro-púrpura’. Les diré porque. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano. Porque cuando ganó Celtics ese segundo juego, lo hizo porque contuvo de mejor forma a la banca de Lakers, y contó con la ayuda de su propia reserva. Este es un elemento clave en el éxito o no-éxito de Lakers y Celtics rumbo a ese ansiado cetro. No es tanto de las individualidades, ni ridiculeces de aquellos que aseguran que este equipo es ‘Kobe-dependiente’ o que los Celtics son ‘Pierce-Allen y Garnett-dependientes’. Esas son mentiras. En el baloncesto moderno y especialmente en el de la NBA todos tienen su ‘rol’. Vuelvo a recalcar que los ‘junk points’ o puntos ‘basura’ que hacen los de la banca en poco tiempo, son vitales en las aspiraciones de un equipo que sueña con grandeza, especialmente cuando ambos quintetos únicamente cuentan con un promedio de 40 puntos por parte de su ‘As’ y unos 15, 12 y 10 respectivamente de parte de sus ‘complementos’. Eso, en una ‘buena noche’. A esa gente hay que darle mucho crédito. Muchos no los toman en cuenta como eligen ignorar lo que puede hacer un Sasha Vujacic o un Rasheed Wallace. Retrasando las manos del reloj, podemos recordar claramente que en el primer juego, Lakers contó con una enorme contribución de su banca, cosa que no sucedió en el segundo, sí en el tercero, para luego fallarles nuevamente en el cuarto y cinco ‘tirito’ en Boston-MASS. Allí resaltaron las faenas de ‘calienta bancas’ como Glen ‘Big Baby’ Davis y Nate Robinson (el tercero fue Derek Fisher), que no están acostumbrados a robarse las portadas de los periódicos, revistas o paginas de Internet. Estos no solo demostraron ser cierto el mito del sexto y séptimo hombre, sino además lograron hacer ver al mundo, como se trabaja para frenar a jugadores consistentes a lo largo de la temporada como Andrew Bynum y Lamar Odom, que junto a Ron Artest solo hicieron un par de ‘apariciones a full’. El resto, ‘lo deben...” Otro ingrediente... Y como es cierto que la defensa es la que gana campeonatos, claro queda que esa ha sido otra clave o ingrediente, pues el que sabe amedrentar, logra perseverar. Así es la NBA. Por lo menos en algo tan clásico, tan sublime o tan peleado como es un Lakers-Celtics o Celtics-Lakers... Dicho lo de ‘amedrentar para perseverar’, me lleva al tema especifico de jugadores como Pau Gasol por ejemplo, que hace dos temporadas fue humillado por Kevin Garnett en la base y pintura. En este 2010, no le ha vuelto a suceder en varios enfrentamientos, incluidos los de la temporada regular, con un Pau, más sólido, y a sabiendas, de que existe un antídoto llamado ‘vergüenza, respeto propio y pundonor’. Eso es algo que tendrán que sacarse del bolsillo de los Zen Master en el séptimo y definitivo juego, a menos que pese la ‘casta’ de los Celtics, que en papel —siendo honestos— tienen un equipo más completo que unos Lakers plagados de jóvenes y promesas que ya dieron sus primeros frutos ante el Magic de Orlando en la final de 2008-2009 en cancha ajena y gracias a un dominio pleno. Para finalizar debo aclarar, no defiendo a Kobe Bryant por haberle quitado el habla a sus compañeros de equipo tras la derrota en el quinto partido. Mesura... La “Black Mamba” no lo hizo por capricho, lo hizo porque estaba molesto y con varias cosas claras en su mente: Cuidado con tus pensamientos que se convierten en palabras. Cuidado con tus palabras que se vuelven agresiones. Cuidado con tus agresiones que se vuelven enemistades. Es aquí, amigos, cuando se debe reconocer, como seres humanos, que si eres el mejor jugador del Mundo, tienes que contar con lo mejor del Mundo para llegar a ser el mejor del Mundo. Kobe no desconfía de los suyos, pero les hace llegar mensajes como este, que resultarán en un mayor esfuerzo: A las pruebas me remito: contribuyeron y colaboraron para que el sexto juego fuera subliminal para el ‘triangle offense’ y terror para el Monstruo Verde y su ‘Big Three’ con todo y un fenómeno llamado, Rajan Rondo. ¿Quién gana el séptimo? Yo digo Lakers en un épico final. Hasta la próxima

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